Centro de Estudios de Ordenamiento Ambiental del Territorio

En los últimos días, se repitieron niveles naranjas y amarillos para Villa María y ayer hubo problemas por lluvia, viento y granizo en algunas localidades del Departamento. Un reconocido licenciado explicó por qué se magnifican estos fenómenos

Pasadas las 18 de ayer, los vecinos en las dos Villas aceleraban el paso mientras veían un cielo que se oscureció de golpe.
La tormenta que amenazó en ese momento causó temor porque se sabía, de antemano, que había alerta naranja para la jornada dominguera. No obstante, al cierre de esta edición, seguía solo el viento fuerte en el conglomerado local, con alguna tenue llovizna.
El problema se cernía en otras localidades del Departamento y de otras partes de la región. De hecho, en Ausonia cayeron granizos bastante dañinos, mientras la lluvia se hizo presente en gran cantidad en Dalmacio Vélez, General Deheza y otras localidades de la zona.
En Deheza se informó que cayeron 38 mm en poco tiempo, inundando arterias y complicando algunos barrios.
También la tormenta complicó en otras partes de la provincia como Córdoba capital.
El viento, que fue intenso y trajo el frío de otoño a la ciudad, se desvió con la lluvia hacia la parte sur del Departamento San Martín.

¿Qué hay?
Las tormentas graves siempre existieron, pero este año ya causó catástrofes seguidas como en Bahía Blanca, Tucumán, Córdoba capital y Tartagal, sin contar los fenómenos que sufrieron en Pascanas o Ucacha, por ejemplo, durante los últimos días.
Luis Tuninetti, licenciado en Enseñanza de las Ciencias Ambientales, magíster en Evaluación de Impactos Ambientales y doctorado en Ciencias Sociales, de la Universidad Nacional Villa María, sigue de cerca estos fenómenos y advierte que no hay que tomar con liviandad las malas urbanizaciones que hacen al cambio climático.
Luego de recordar que en Bahía Blanca llovieron 400 mm en ocho horas, es decir, “seis meses de lluvia” en ese lapso, Tuninetti explicó que “siempre este tipo de desastres nos va a remitir a cuestiones políticas porque no son solamente cuestiones técnicas”.
En diálogo con el programa “Mejor que ayer”, de laRadio (FM 90.1), el profesional contó: “Si en Villa María y Villa Nueva llovieran 100 mm de golpe, vamos a tener problemas, calles inundadas. Es absolutamente normal que los medios de la ciudad se tomen del eco de la gente que está enojada porque no drena el agua y tiene problemas en su calle. Y es entendible, pero prácticamente no se puede hacer mucho”.
“Lo que sí se puede hacer, y acá donde los sectores del Estado deben tener en cuenta, son obras previas que minimicen los efectos de este tipo de fenómenos”, expresó.
Tuninetti recalca que, más allá del susto que se está ocasionando en estos momentos por la gravedad de las tormentas, “ya había estudios científicos que indicaba que esto va a pasar”. “Tomemos como ejemplo el caso de las inundaciones en las Sierras Chicas en 2014 y 2015… No fue algo inusual, pasó dos años seguidos. Yo recuerdo haber leído en esos momentos desde Obras Hídricas que, según sus estudios, la probabilidad de ese fenómeno era una cada 100 años. Pero volvió a ocurrir al año siguiente. Ahora, ¿eso ocurrió de repente?, ¿nadie sabía nada? Había muchos estudios que indicaban no se hizo absolutamente nada respecto a la urbanización descontrolada que se dio en los últimos años”, señaló.

Bahía Blanca
Tuninetti recordó que “el caso de Bahía Blanca también estaba previsto. Allí una becaria doctoral del Conicet, 13 años antes, en una tesis doctoral, había estudiado los descorrimientos y las pendientes que había en esa ciudad y había determinado que, a través de una caída importante de lluvia, iba a haber graves problemas”.
“Pero se hicieron barrios privados en zonas críticas. Y esto es una conjunción de desidia política, intereses económicos, lógicamente, porque los científicos de mayor o menor grado venimos insistiendo en muchas cosas, que normalmente casi todos los informes son presentados a las autoridades. El tema es qué hacen con esos informes. Entonces no es una cuestión técnica. Acá está arraigada la cuestión política”, añadió.

Destrucción
Tuninetti se lamentó porque “el Gobierno nacional no solo está destruyendo el sistema científico porque es claramente anti ciencia, al menos de la ciencia que le está rebatiendo algún tipo de idea que antepone él, sino también es negacionista del cambio climático”.
“El estudio sobre el caso de Bahía Blanca determina que el fenómeno está amplificado por la mano del hombre. Mientras tanto, tenemos un modelo que prohibió o dio de baja todo tipo de investigación sobre el cambio climático. De hecho, está directamente relacionado con el cambio climático. Es bastante preocupante”, recalcó.
En ese sentido, contó que “Argentina está lejos de la gravedad de otras zonas del mundo, pero hay algunas estadísticas de la Organización Mundial de Migraciones. Dicen que para Argentina, entre 2015 y 2022, se registraron 74 mil desplazamientos internos, es decir, 74 mil personas tuvieron que desplazarse, dentro de Argentina, por cuestiones climáticas. De esas personas, el 94,5% fueron por inundaciones”.
“Para nosotros representa todo un trastorno. Pero para personas de Chaco, Tartagal o regiones alejadas de las grandes urbes, se les desplazan también de su ámbito, de su cultura. No es solamente una casa o cambiar de escuelas”, explicó.
Tuninetti explicó que las soluciones a corto plazo son un problema.
“Un ejemplo: la faraónica obra de traer agua del Paraná hasta Córdoba porque hay regiones en la provincia que están con bajo abastecimiento de agua desde hace años. Y pasamos justamente de sequías extremas a inundaciones. Ahora, ¿era necesario eso? Es muy simple de solucionar y hace falta plata, por supuesto, como hizo falta, muchísimo más, para hacer un acueducto. Pero si cuidamos nuestros bosques, si impedimos una urbanización descontrolada y si ponemos un freno a los intendentes que permiten urbanizaciones en zonas críticas, va a haber agua. Es simple: habría que reforestar, cuidar lo que hay y no seguir desmontando. Hay gente capacitada para reforestar convenientemente en Córdoba, pero se opta por traer agua del Paraná”, cuestionó.
Además, reveló que “la semana pasada, la Organización Mundial Meteorológica, dio a conocer un informe sobre el estado mundial del clima del año pasado. Se analizaron las anomalías climáticas, que indica cuánto fuera de la norma están saliendo las distintas regiones”.
“Para Sudamérica, Argentina fue la más impactada climatológicamente hablando. Aumentó 0,9º de grado, una cifra que parece ínfima, pero es muy grave. Y en el país, el que más aumentó fue Córdoba, con 1,2 grado por encima de la media. Es muchísimo. Entonces lo que muchos estamos insistiendo desde el punto de vista científico y no activista, decimos: ‘Señores, va a pasar algo en algún momento’. El promedio de ocurrencia cada vez se está acelerando más”, sostuvo.
Por último, recalcó que “en nuestra zona no está pronosticado que llueva ‘muy mucho más’ en el registro anual, pero el problema es el régimen de esas lluvias…El milimetraje va a cambiar y va a llover mucho en poco tiempo”.

 

Fuente: El Diario del Centro del País

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